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Guía general de cultivo
de plantas
medicinales

Objetivo

Últimamente, el uso de medicamentos tradicionales ha aumentado a nivel mundial, en especial los medicamentos herbarios, obteniendo rendimientos económicos significativos. Lamentablemente, también ha ido en incremento el número de informes acerca de pacientes que han sufrido efectos perjudiciales para la salud por utilizar medicamentos herbarios.  Según investigaciones, una de las principales causas está directamente relacionada con la mala calidad de las materias primas vegetales utilizadas para elaborar los medicinales herbarios.

En la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud WHA56.31 sobre medicina tradicional, los Estados Miembros solicitaron a la OMS «que preste apoyo técnico, incluso con el fin de elaborar metodología para vigilar o garantizar la calidad, eficacia y seguridad de los productos y preparar directrices. Las Directrices elaboradas por la OMS son acerca de las buenas prácticas agrícolas y de recolección (BPAR) de plantas medicinales y aplicables en todo el mundo, nos proporcionan una descripción detallada de las técnicas y medidas necesarias para el cultivo y la recolección de manera adecuada de plantas medicinales y para el registro y la documentación de los de las mismas. Así logramos cumplir con las normas de inocuidad y estándares requeridos en esta área de medicina herbolaría.

GLOSARIO

Inclusión de impurezas de naturaleza química o microbiológica, o de materias extrañas, en o sobre una materia prima o producto intermedio durante la producción.

La contaminación de una materia prima, producto intermedio o producto acabado con otra materia prima o producto durante la producción.

Hierbas medicinales, materias herbarias, preparados herbarios y productos herbarios acabados.

Materias vegetales brutas como: hojas, flores, frutos, semillas, tallos, madera, corteza, raíces, rizomas u otras partes vegetales enteras, fragmentadas o en polvo. También los jugos frescos, las gomas, los aceites fijos, los aceites esenciales, las resinas y los polvos secos obtenidos de las hierbas medicinales.

Son la base de los productos herbarios acabados; engloban a las materias herbarias trituradas, en polvo, extractos, tinturas y aceites grasos. Elaborados mediante extracción, fraccionamiento, purificación o concentración o a través de procesos biológicos. Comprenden también los macerados en bebidas alcohólicas, miel (o ambos) o en otras materias.

Son preparados herbarios elaborados con una o más hierbas medicinales. Pueden contener excipientes, ingredientes activos naturales, orgánicos o inorgánicos, que no son de origen vegetal (materias de origen animal o mineral). No obstante, no se consideran productos acabados herbarios a los que se han añadido sustancias de composición química definida, ya sean compuestos sintéticos o aislados de materias herbarias.

Planta (silvestre o cultivada) utilizada con fines medicinales.

Términos relacionados con recolección de plantas medicinales y actividades de cultivo:

Erosión

El proceso por el que el agua o el viento trasladan partículas del suelo de un lugar a otro.

Propágulo

Cualquier estructura capaz de generar una planta nueva mediante reproducción asexual o sexual, incluidos los bulbillos (yemas axilares), yemas foliares, etcétera.

Variedad criolla

Variedad cultivada primitiva de un cultivo que ha evolucionado a partir de una población silvestre y está compuesta generalmente por una mezcla heterogénea de genotipos.

Recursos fitogenéticos

Material de propagación de tipo reproductor o vegetativo de: Cultivares en uso y variedades desarrolladas recientemente; Cultivares obsoletos; Cultivares primitivos (variedades criollas); Especies silvestres y; Materiales genéticos especiales

Gestión integrada de plagas (GIP)

Integración de varias técnicas de control que se centran en el crecimiento sano de los cultivos con un efecto mínimo sobre los sistemas agroecológicos, fomentando así los mecanismos naturales de control de plagas.

Utilización sostenible

Uso de componentes biológicos que no reducen la diversidad biológica a largo plazo, manteniendo su potencial para satisfacer las necesidades de generaciones futuras.

Buenas prácticas agrícolas

Identificación y autenticación de plantas medicinales cultivadas

01  Selección de plantas medicinales

  • La especie para el cultivo debe ser especificada en la farmacopea nacional o recomendada en otros documentos nacionales autorizados del Ecuador. Si no existen tales documentos nacionales, se debe considerar la especie descrita en farmacopeas autorizadas de otros países.

02  Identidad Botánica

  • Debe registrarse la identidad botánica: nombre científico, nombre común en el idioma local y en inglés, si existen. Se puede suministrar el nombre del cultivar, el ecotipo, el quimiotipo o el fenotipo. En cultivares comerciales, se facilita el nombre del cultivar y del proveedor. En variedades criollas se registran los datos de la línea genética con nombre local, incluido el origen de las semillas, las plantas o los materiales de propagación originales.

03  Especímenes

  • Cuando se registra por vez primera una planta medicinal en el país o cuando exista una duda sobre la identidad de la especie, debe dirigirse a un herbario para su identificación.
tetochel

04 Semillas y otros materiales de propagación

  • Deben especificarse las semillas y demás materiales de propagación, los proveedores deben facilitar toda la información relativa a la identidad, la calidad y el rendimiento de sus productos y sobre su historial de mejora genética. A fin de garantizar la calidad de las plantas. Preferiblemente, el material de plantación debe ser resistente o tolerante a factores bióticos o abióticos. En la producción ecológica las semillas deben ser de origen ecológico certificado. La calidad del material de propagación, incluido germoplasma modificado genéticamente debe cumplir las normas regionales o nacionales y estar etiquetado y documentado. Deben evitarse materiales de propagación de origen ilegítimo, los de mala calidad y los adulterados.
cultivo

05  Cultivo

  • Las condiciones de cultivo y su duración varían en función de la calidad de las materias vegetales medicinales que se necesite. Si no existen datos científicos publicados sobre el cultivo, deben aplicarse los métodos de cultivo tradicionales o desarrollar un método mediante la investigación. Se deben aplicar principios agronómicos adecuados, incluida la rotación de cultivos apropiada. Deben aplicarse, técnicas de la agricultura de conservación, sobre todo las que contribuyen a aumentar el contenido de materia orgánica y a la conservación de la humedad del suelo. Para obtener más información acerca de la agricultura de conservación, visite www.fao.org/ag/AGS/AGSE/main.htm

06  Selección del emplazamiento

Aspectos a tener en cuenta respecto al emplazamiento:

  • La exposición: la mejor orientación para plantar un huerto es con nuestros bancales dispuestos hacia el sur. En esta orientación el huerto recibirá toda la luz y calor necesarios para un buen crecimiento.
  • El viento: lo ideal para proteger los huertos del viento es rodearlos con un seto. Se debe controlar su altura podando, para evitar que hagan sombra a los cultivos. Los arbustos frutales, como la frambuesa son magníficos setos.
  • El acceso: Reservar un espacio para el acceso de carretillas, maquinaria, etc., y prever unas sendas de circulación.
  • Rotación de cultivos: con el uso, la tierra se va agotando de nutrientes, por tanto, la debemos dejar descansar alternando los cultivos. Lo ideal es establecer un plan anual de rotación de cultivos para que la tierra se recupere y así aprovechar lo mejor posible el suelo.

07  Entorno ecológico e impacto social

  • La introducción, de especies de plantas medicinales no autóctonas puede perjudicar el equilibrio biológico y ecológico de la zona. Debe estudiarse el impacto social del cultivo en las comunidades locales, a fin de asegurar que no se afecta negativamente a los medios de subsistencia del lugar. Por lo que se refiere a la generación de ingresos en el ámbito local, sobre todo si los pequeños agricultores cuentan con sistemas de organización para comercializar sus productos.
entorno

08  Clima

  • Las condiciones climatológicas, como la pluviosidad (disponibilidad de agua) y la temperatura, influyen en las cualidades físicas, químicas y biológicas de las plantas medicinales. Deben tenerse en cuenta los datos previos conocidos sobre la pluviosidad y la temperatura media (diurna y nocturna).

09  Suelo

  • El suelo debe contener concentraciones adecuadas de nutrientes, materia orgánica y otros elementos, para garantizar un crecimiento y una calidad óptimos de la planta medicinal. A menudo, para obtener un rendimiento alto es indispensable aplicar fertilizantes específicos y en cantidades correctas y dependiendo de la especie. En la práctica, se usan abonos orgánicos y químicos.
  • No deben usarse excrementos humanos como abono, dado que pueden contener microorganismos o parásitos infecciosos. El estiércol animal debe haber sufrido una descomposición intensa de manera que su carga microbiana no supere los límites aceptables establecidos en las normas sanitarias. Sus aplicaciones deben ser de tal manera que se reduzca al mínimo la lixivación y que contribuyan a la conservación del suelo y que reduzcan la erosión al mínimo, por ejemplo, mediante la creación de zonas de amortiguación en los márgenes de los ríos.

10  Riego y drenaje

  • El riego y el drenaje deben controlarse y ajustarse a las necesidades de cada especie de planta medicinal durante las diferentes etapas de crecimiento. El agua de riego debe cumplir las normas de calidad locales, regionales y nacionales. Al elegir el tipo de riego, se debe estudiar los efectos sobre la salud de las plantas las diferentes formas de riego (de superficie, subterráneo o por aspersión), y cuidar el aumento de enfermedades transmitidas por vectores.

11  Mantenimiento y protección de las plantas

  • Las prácticas agrícolas deben estar en función específico de planta medicina. Debe reducirse al mínimo el uso de productos químicos promotores del crecimiento o fitosanitarios; deben aplicarse solamente cuando no existan medidas alternativas. Se puede aplicar un sistema integrado de gestión de plagas (plaguicidas y herbicidas aprobados), de conformidad con las instrucciones presentes en la etiqueta del envase de cada producto y con las disposiciones reglamentarias en vigor en el país. Deben documentarse todas las aplicaciones. También deben consultarse los criterios sobre el uso de plaguicidas y sus residuos establecidos por acuerdos internacionales como la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria.

12 Cosechado

  • Las plantas medicinales deben ser cosechadas durante la temporada para garantizar la obtención de materias vegetales de la mejor calidad (Información detallada sobre la época de cosecha en la farmacopea). Se debe tener en cuenta la concentración de componentes bio-activos, así como los tóxicos o venenosos según la etapa de desarrollo de la planta. Se debe determinar la cosecha en función de la calidad y la cantidad de los componentes con actividad biológica, y no del rendimiento total en materia vegetal de las partes de las plantas medicinales.
  • Durante la cosecha, debe evitar materias extrañas, malas hierbas y plantas tóxicas se mezclen con las materias vegetales medicinales, en las mejores condiciones posibles, o sea, en ausencia de rocío, lluvia y niveles de humedad excepcionalmente altos. Si la cosecha se realiza en condiciones húmedas, el material cosechado debe transportarse inmediatamente a una planta de secado bajo techo para acelerar el secado y evitar así los posibles efectos perjudiciales de los niveles de humedad altos, que fomentan la fermentación microbiana y el enmohecimiento. Los instrumentos de corte, las cosechadoras y demás máquinas deben mantenerse limpios reduciendo los daños y la contaminación con tierra y otros materiales. Deben guardarse en un lugar seco y no contaminado, sin presencia de insectos, roedores, aves ni demás plagas.
  • Cuando sea necesario, se pueden colocar grandes telas protectoras, preferiblemente de muselina limpia. Las materias primas vegetales deben transportarse en condiciones limpias y secas. Pueden colocarse en recipientes bien aireados y limpios, como cestos, sacos secos, remolques, tolvas u otros. Todos los recipientes utilizados en la cosecha deben mantenerse limpios y libres de restos de las plantas medicinales cosechadas previamente. Si se utilizan recipientes de plástico, hay que comprobar, que no queden restos de humedad para no proliferar el moho. Los recipientes deben guardarse y mantenerse secos en lugares protegidos de insectos, roedores, aves y demás plagas, e inaccesible a los animales de granja y domésticos.
  • Deben evitarse los posibles daños mecánicos o la compactación de las materias primas vegetales medicinales, por ejemplo, del llenado excesivo o del apilamiento de los sacos o bolsas, que pueden ocasionar su descomposición o perjudicar su calidad. Durante la cosecha, poscosecha y el procesado deben identificarse y desecharse las materias vegetales medicinales descompuestas, con el fin de evitar la disminución de la calidad del producto.

13  Personal

  • Los agricultores y productores deben tener conocimiento suficiente de la planta medicinal de interés, conocer la identidad botánica de la planta, características de su cultivo y sus necesidades (tipo de suelo, pH del suelo, fertilidad, separación entre plantas y condiciones de luz), así como los medios de cosechado y almacenamiento. Los trabajadores del campo que intervengan en las diversas etapas de la producción de las plantas medicinales deben mantener una higiene adecuada y haber recibido formación sobre sus responsabilidades en materia de higiene.
  • Solo los trabajadores debidamente instruidos pueden aplicar sustancias agroquímicas, los cuales llevarán prendas protectoras adecuadas (como petos, guantes, casco, gafas y mascarilla). Todos deben recibir capacitación sobre la protección del medio ambiente, la conservación de las especies de plantas medicinales y la gestión correcta de las labores agrícolas.

Aspectos técnicos comunes de las buenas prácticas agrícolas relativas a las plantas medicinales y las buenas prácticas de recolección de plantas medicinales

1. Procesado Poscosecha

Las materias primas vegetales deben inspeccionarse y seleccionarse antes de su procesado primario.

La inspección comprende los siguiente:

  1. Detección de contaminación cruzada por plantas distintas a la deseada.
  2. Detección de presencia de materia extraña.
  3. Evaluación organoléptica (apariencia, heridas, tamaño, color, olor y, posiblemente, el gusto).

Los compradores pueden solicitar el cumplimiento de protocolos específicos, los cuales deben cumplir a su vez los requisitos reglamentarios nacionales y regionales aplicables en el país, y cumplir, en lo posible, los procedimientos normalizados de actuación. Si se realizan modificaciones, deben justificarse mediante datos analíticos que demuestren que no hay reducción en la calidad de la materia vegetal medicinal.

Las materias primas vegetales medicinales cosechadas se descargan y desenvaran con prontitud tras su recepción en la planta de procesado. Deben protegerse de la lluvia, la humedad y otras circunstancias que la deterioren. Solo deben exponerse a la luz solar directa cuando sea necesario aplicar este método de secado específico. Las materias vegetales medicinales que vayan a utilizarse en estado fresco deben entregarse a la planta de procesado lo antes que sea posible tras el cosechado o la recolección, con el fin de impedir la fermentación microbiana y la degradación térmica.

Las materias pueden conservarse refrigeradas, en tarros, en cajas de arena, o mediante medios de conservación enzimáticos u otros medios de conservación adecuados inmediatamente después de su cosecha o recolección y durante su trayecto hasta el usuario final. Debe evitarse el uso de conservantes, pero, si se usan, deben cumplir los reglamentos nacionales y regionales que conciernen a los agricultores o recolectores y a los usuarios finales.

Todas las materias vegetales medicinales deben inspeccionarse durante las etapas de procesado primario y deben eliminarse, por medios mecánicos o a mano, los productos de calidad inferior o materias extrañas. Por ejemplo, retirar las materias con colores anormales, mohosas o dañadas, así como la tierra, piedras y otras. Los dispositivos mecánicos, como los tamices, deben limpiarse y revisarse de forma periódica.

La humedad de las materias vegetales medicinales debe mantenerse lo más bajo posible, con el fin de reducir los daños ocasionados por mohos y otros tipos de infestación por microbios. Existen varios métodos de secado de las plantas medicinales: al aire libre (exposición al sol), colocadas en capas delgadas sobre bastidores de secado, salas o edificios protegidos con malla metálica, por exposición directa al sol, o en hornos o salas de secado y secadores solares y mediante fuego indirecto, horneado, liofilización, microondas o dispositivos de infrarrojos.

Se deben controlar la temperatura y la humedad para evitar dañar los componentes bio-activos. El método y la temperatura utilizados para el secado pueden influir considerablemente en la calidad de las materias vegetales medicinales obtenidas. Por ejemplo, el secado a la sombra es preferible para mantener el color de las hojas y flores o reducir la decoloración al mínimo, y, en el caso de las materias vegetales medicinales que contienen sustancias volátiles, deben emplearse temperaturas más bajas. Además, se debe mantener un registro de las condiciones de secado. En el caso del secado natural al aire libre, las materias vegetales medicinales deben distribuirse en capas delgadas sobre bastidores de secado y removerse o voltearse con frecuencia. Para asegurar una circulación adecuada de aire, los bastidores de secado deben situarse a una altura suficiente sobre el suelo.

Se debe procurar que el secado sea uniforme, y evitar el enmohecimiento. Evitar secar directamente sobre el suelo desnudo. Si se secan sobre una superficie de hormigón o cemento, las materias vegetales medicinales deben colocarse sobre una lona u otro tejido o tela adecuados. Las zonas de secado deben mantenerse protegidas de insectos, roedores, pájaros y otras plagas y de los animales de granja y domésticos.

En el secado en edificios cubiertos, la duración, la temperatura, la humedad y otros parámetros del secado deben determinarse en función de la parte vegetal sometida a secado (raíces, hojas, tallos, corteza, flores, etc.). Si es posible, el carburante para el secado (fuego) debe limitarse a butano, propano o gas natural, y la temperatura debe mantenerse por debajo de 60 °C. Si se utilizan otros carburantes, debe evitarse el contacto del humo con las materias vegetales.

Algunas materias vegetales medicinales requieren un procesado específico para aumentar la pureza de la parte de la planta utilizada, reducir la duración del secado, impedir los daños ocasionados por mohos, otros microorganismos o insectos, reducir la toxicidad de los componentes tóxicos autóctonos y potenciar la eficacia terapéutica.

Algunas operaciones de procesado específico habituales son la preselección, el pelado de las raíces y rizomas, la ebullición en agua, la cocción al vapor, el remojado, el encurtido, la destilación, la fumigación, el tueste, la fermentación natural, el encalado y el troceado.

Deben declararse los diversos métodos de tratamiento antimicrobiano de las materias vegetales medicinales, incluida la irradiación, y debe etiquetarse los materiales.

Para establecer un sistema de garantía de la calidad deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos:

Emplazamiento

Las instalaciones deben ubicarse preferiblemente en zonas en las que no existan olores desagradables, humo, polvo u otros contaminantes y que no sean propensas a sufrir inundaciones. Las carreteras deben tener una superficie dura asfaltada y adecuada para la circulación de vehículos. Deben disponer de un buen sistema de drenaje y medios para su limpieza.

Edificios

Los edificios deben estar construidos de forma correcta y en buen estado. Las zonas sucias, como áreas de secado o molienda, deben estar aisladas de las zonas limpias. Una vez terminada la construcción, los materiales empleados no deben emitir vapores tóxicos. Debe evitarse el uso de materiales, como la madera, que no se pueden limpiar y desinfectar adecuadamente, excepto si es evidente que no constituirán una fuente de contaminación.

Los edificios deben diseñarse de forma que:

  • Proporcionen espacio de trabajo y de almacenamiento suficiente para permitir la buena ejecución de todas las operaciones.
  • Faciliten la ejecución de las operaciones de forma eficaz e higiénica, accediendo un flujo ajustado a todo el proceso desde la recepción en la planta de las materias primas a la expedición de las materias procesadas.
  • Permitan un control adecuado de la temperatura y la humedad.
  • Permitan la separación, mediante tabiques u otros medios, de los procesos en los que pueda producirse contaminación cruzada, especialmente para aislar las zonas de secado y molienda de las demás zonas.
  • Permitan el control de los accesos a diferentes secciones, en caso necesario.
  • Faciliten la limpieza correcta y la supervisión adecuada de la higiene.
  • Impidan la entrada de contaminantes medioambientales, como humo, polvo, etc.
  • Impidan la entrada y refugio de plagas y de animales.
  • Impidan, en caso necesario, la exposición al sol de secciones determinadas.

Zonas de manipulación de materias vegetales medicinales

  • Los suelos, deben ser de material impermeable, antideslizante, no tóxico, sin grietas y de fácil limpieza y desinfección. En donde sea necesario, los suelos deben tener una pendiente suficiente para que los líquidos drenen a sumideros con sifón.
  • Las paredes, deben estar recubiertas de material impermeable, no absorbente y lavable, deben ser herméticas y ser de color claro. Hasta una altura adecuada para las operaciones de manipulación, deben ser lisas y sin grietas y de fácil limpieza y desinfección. Cuando proceda, deben también sellarse y recubrirse para facilitar la limpieza de los ángulos entre paredes, entre paredes y suelos, y entre paredes y techos.
  • Los techos deben impedir la acumulación de suciedad y reducir al mínimo la condensación, la proliferación de mohos, y ser de fácil limpieza.
  • Las ventanas deben construirse de manera que impida la acumulación de suciedad y las que puedan abrirse deben disponer de rejillas desmontables (fácil limpieza) que impidan la entrada de insectos. Los alféizares interiores de las ventanas deben ser inclinados, para que no puedan usarse como estantes.
  • Las puertas deben tener superficies lisas y no absorbentes y, cuando proceda, deben ser de cierre automático y ajustado.
  • Las escaleras, jaulas de elevación y estructuras auxiliares como plataformas, escaleras de mano y conductos deben ubicarse y construirse de forma que no contaminen las materias vegetales medicinales.
  • Las estructuras y accesorios de cubierta deben instalarse de forma que se evite la contaminación por condensación, la acumulación de suciedad y goteo de las materias vegetales. Deben estar aisladas, cuando proceda, y su diseño y acabado debe ser tal que impida la proliferación de mohos y el desconchado. Deben ser fáciles de limpiar.
  • Las zonas de vivienda, de elaboración y consumo de alimentos, vestuarios, aseos y zonas en las que se guardan animales deben ser completamente independientes de las zonas de manipulación de materias vegetales.

Suministro de agua

Debe existir un suministro abundante de agua, con presión suficiente y con una temperatura adecuada, así como instalaciones apropiadas para su almacenamiento, distribución y protegidas contra la contaminación.

  • El hielo debe elaborarse con agua potable, y protegerse de la contaminación durante su elaboración, manipulación y almacenamiento.
  • El vapor de agua que entre en contacto directo e indirecto con las materias vegetales medicinales no deben contener sustancias perjudiciales para la salud o que contaminen las materias vegetales.
  • El agua no potable utilizada para la producción de vapor, la refrigeración, la extinción de incendios y otros fines no relacionados con el procesado debe circular por un sistema de tuberías completamente independiente, preferiblemente identificado con un color distintivo, sin existir conexiones con la red de agua potable ni contaminación por el efecto de sifón.
  • Para la limpieza y esterilización, debe utilizarse agua potable.

Retirada de vertidos y residuos

Las instalaciones deben disponer de un sistema eficaz de retirada de vertidos y residuos, que debe mantenerse en muy buen estado. Todos los conductos de vertidos (incluida la red de alcantarillado) deben tener dimensiones suficientes para el transporte de los flujos máximos y evitar la contaminación de la red de agua potable.

Vestuarios y aseos

Deben existir vestuarios y aseos suficientes, adecuados y en lugares convenientes. Se debe asegurar la retirada de las aguas negras de forma higiénica y eficiente. Estas áreas deben estar bien iluminadas, ventiladas. Junto a los aseos, en un lugar de paso obligado al regreso de los empleados a la zona de procesado, deben existir lavabos con agua templada o agua caliente y fría, un jabón adecuado para lavarse las manos y medios higiénicos para secárselas. Finalmente, se debe colocar carteles que informen al personal de su obligación de lavarse las manos tras utilizar los aseos.

Lavabos en las zonas de procesado

Si el proceso lo exige, se debe proporcionar lavabos de manos, así como un medio para secárselas, y cuando sea conveniente, instalaciones para la desinfección de las manos. Debe proporcionarse agua templada o agua caliente y fría y un jabón adecuado para las manos. Los lavabos deben disponer de tuberías de salida con sifones adecuados que descarguen a la red de desagüe.

Instalaciones de desinfección

En caso necesario, se debe proporcionar instalaciones organizar los productos, instrumental y equipos de limpieza y desinfección. Estas instalaciones deben ser resistentes a la corrosión y fáciles de limpiar y deben disponer de agua.

Iluminación

Debe instalarse en todas las zonas de la planta iluminación natural o artificial adecuada. La iluminación no debe alterar los colores y su intensidad no debe ser menor que:

  • 540 lux en todos los puntos de inspección
  • 220 lux en las salas de trabajo
  • 110 lux en otras zonas.

Las luminarias y las bombillas suspendidas sobre materias vegetales medicinales en cualquiera de las etapas de procesado deben ser de seguridad y deben estar protegidas para impedir la contaminación de las materias vegetales medicinales en caso de rotura.

Ventilación

La ventilación debe ser suficiente y con buena circulación para evitar temperaturas excesivas y la condensación de vapor y polvo, y para facilitar la salida del aire contaminado. Nunca debe fluir aire de una zona sucia a una zona limpia. Las aberturas de los ventiladores deben disponer de rejillas de material no corrosivo y fácil de desmontar para su limpieza.

Almacenamiento de residuos y de materiales no utilizables

Deben existir instalaciones para el almacenamiento de los residuos y los materiales no utilizables antes de su retirada del recinto. No debe haber acceso de plagas y evitar que contamine las materias vegetales, el agua potable, los equipos y los edificios. Deben disponerse cubos de basura claramente identificados y vaciarse diariamente.

Los requerimientos para procesado primario varían en función del material vegetal y deben realizarse de conformidad con los reglamentos y normas de calidad nacional. Aunque los compradores pueden solicitar aplicar ciertos protocolos, y estos a la vez deben cumplir con los reglamentos aplicables en los países del productor y del comprador. Deben cumplirse, en la medida de lo posible, los procedimientos normalizados de actuación. Si se realizan modificaciones, deben demostrar que la calidad de la materia prima no disminuye.

Antes de procesar las materias vegetales medicinales, estas deben protegerse de la lluvia, la humedad, etc. para evitar su deterioro. Solamente deben exponerse directo al sol cuando se aplique el método de secado específico. Las materias vegetales medicinales en estado fresco deben entregarse a la planta de procesado lo antes posible, así impedir la fermentación microbiana y la degradación térmica.

Las materias pueden conservarse: refrigeradas, en tarros, en cajas de arena, o mediante medios de conservación enzimáticos inmediatamente después de su cosecha y durante su trayecto hasta el usuario final. Preferible evitar el uso de conservantes, caso contrario, estos deben cumplir los reglamentos del país.

 Todas las materias vegetales deben inspeccionarse durante la fase de procesado primario y deben eliminarse los productos de baja calidad o material extraño. Los dispositivos mecánicos de inspección como los tamices deben brindarles mantenimiento periódicamente. Todas las materias vegetales medicinales deben protegerse de insectos, roedores, pájaros y otras plagas y de los animales de granja y domésticos.

Los medios utilizados para el transporte a granel deben limpiarse entre la descarga y una nueva carga y ventilarse bien para eliminar la humedad de las materias vegetales medicinales. Las materias de cultivo ecológico deben almacenarse y transportarse por separado para garantizar su integridad. En el almacenamiento y transporte de materias vegetales medicinales potencialmente tóxicas, deben aplicarse apropiadas medidas de seguridad. Siempre que sea necesario y posible, las materias frescas se almacenaran a una adecuada temperatura de refrigeración, idealmente de 2 a 8 ­C; los productos congelados a −20 ­°C. Solo se debe fumigar las plagas en caso necesario, y el tratamiento debe realizarlo personal con licencia o con la formación necesaria. Únicamente deben utilizarse sustancias químicas registradas que hayan sido autorizadas por las autoridades reglamentarias del país de origen y de los países de uso final del producto. Finalmente, se deben documentar el tratamiento y fecha de fumigación, y la sustancia utilizada.

2. Equipos

Todos los equipos y herramientas para manipular plantas medicinales deben estar hechos de un material que transmita sustancias tóxicas, olores o sabores, que sean resistentes a la corrosión y capaces de resistir las operaciones frecuentes de limpieza y desinfección. Las superficies deben ser lisas y no presentar orificios ni grietas. Evitar usar madera y de otros materiales que no se pueden limpiar y desinfectar adecuadamente.

Los equipos y herramientas deben estar diseñados y fabricados de tal manera que se eviten los peligros y que permita una limpieza y desinfección eficiente. Los equipos instalados en un lugar fijo deben ubicarse de modo que accedan fácilmente para su total limpieza. Los contenedores para residuos deben ser herméticos, de metal o de otros materiales impermeables adecuados, fáciles de limpiar y con un sistema de cierre robusto. Las zonas refrigeradas deben tener algún dispositivo de medición y registro de la temperatura.

Los equipos utilizados para residuos deben identificarse y no deben usarse para materias vegetales medicinales utilizables.

Las medidas de garantía de la calidad deben ser comprobadas mediante auditorías periódicas en los lugares de cultivo o recolección y en las instalaciones de procesado realizadas por expertos representantes de los productores y los compradores, así como mediante la inspección por autoridades reglamentarias.

Se deben adoptare y documentar procedimientos normalizados y todos los procesos y procedimientos que se utilizan en la producción de materias vegetales medicinales, así como las fechas en que se ejecutan. La información que se debe recoger es la siguiente:

  • Semillas y otros materiales de propagación
  • Lugar de cultivo o recolección
  • Rotación de cultivos que se aplica en determinado lugar
  • El cultivo
  • Aplicación de fertilizantes, reguladores del crecimiento, plaguicidas y herbicidas
  • Circunstancias no habituales que pueden influir en la calidad de las materias vegetales medicinales (climas extremos, exposición a sustancias peligrosas o plagas)
  • Cosechado o recolección
  • Operaciones de procesado
  • Transporte
  • Almacenamiento
  • Aplicación de sustancias de fumigación.

Se debe tener múltiples colecciones de buenos especímenes de herbario para la confirmación de la identidad de las plantas y como referencia. Deben registrarse imágenes fotográficas o videos del lugar de cultivo o recolección y de las plantas medicinales cultivadas o recolectadas. También hay que registrar los acuerdos entre el agricultor o recolector, el procesador y el comprador, y los acuerdos relativos a la propiedad intelectual y el reparto de beneficios.

Todos los lotes de cada zona de cultivo o recolección se deben identificar inequívocamente mediante números de lote, y la asignación de dicho número se debe realizar en las primeras etapas de la producción. El material vegetal recolectado se le debe asignar un número de lote distinto que el del cultivado.

Los resultados de las auditorías se documentarán en un informe de auditoría que contenga copias de todos los documentos, informes de análisis y normas locales, nacionales y regionales, y se conservarán de conformidad con los requisitos establecidos en éstas.

3. Personal (agricultores, recolectores, productores, manipuladores, procesadores)

Se debe brindar formación pertinente sobre botánica, prácticas agrícolas y de recolección a todo el personal. Todos los trabajadores que tengan la responsabilidad de aplicar sustancias químicas de uso agrícola deben haber recibido formación acerca de su uso. Productores y recolectores deben recibir una formación adecuada y conocimientos necesarios sobre técnicas de cosechado, mantenimiento y protección de las plantas medicinales.

Es conveniente instruir al personal acerca de la protección del medio ambiente, la conservación de las especies vegetales y el uso correcto de los suelos para conservar las tierras de cultivo y prevenir la erosión. En la contratación de personal deben respetarse las normas laborales nacionales y regionales.

Algunas materias vegetales medicinales requieren un procesado específico para aumentar la pureza de la parte de la planta utilizada, reducir la duración del secado, impedir los daños ocasionados por mohos, otros microorganismos o insectos, reducir la toxicidad de los componentes tóxicos autóctonos y potenciar la eficacia terapéutica.

Algunas operaciones de procesado específico habituales son la preselección, el pelado de las raíces y rizomas, la ebullición en agua, la cocción al vapor, el remojado, el encurtido, la destilación, la fumigación, el tueste, la fermentación natural, el encalado y el troceado.

Deben declararse los diversos métodos de tratamiento antimicrobiano de las materias vegetales medicinales, incluida la irradiación, y debe etiquetarse los materiales.

Cuestiones de interés

Las plantas medicinales protegidas por leyes nacionales e internacionales, como las incluidas en «listas rojas» nacionales, únicamente pueden recolectarse con los permisos pertinentes determinados por leyes nacionales o internacionales, o ambas. Deben cumplirse las disposiciones de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES). Las especies de plantas medicinales en peligro de extinción únicamente deben explotarse de conformidad con las leyes nacionales y regionales.

Cuando se trata de especies de plantas medicinales amenazadas, en peligro o protegidas, deben ir acompañadas de la documentación pertinente, con arreglo a los reglamentos nacionales o regionales, o ambos, con el fin de certificar que dichas materias no incluyen plantas de la misma especie recolectadas en el medio silvestre.

El cultivo, recolección y cosechado de plantas medicinales, así como el procesado poscosecha de las materias vegetales medicinales, debe llevarse a cabo de conformidad con los requisitos jurídicos y medioambientales y cumpliendo los códigos o normas éticas de la comunidad y el país. Además de respetar las disposiciones del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Deben negociarse y pactarse por escrito, antes de la recolección o cultivo, acuerdos sobre la devolución de los beneficios inmediatos, a largo plazo, o ambos, y sobre la compensación por el uso de las reservas de materias vegetales medicinales. Los contratos para el cultivo de plantas medicinales a partir de materiales de propagación obtenidos de plantas autóctonas del país pueden estar sujetos a diversos tipos de derechos de propiedad.

La cuestión de los derechos de acceso a los recursos genéticos es más compleja, especialmente si los materiales de propagación se han comercializado históricamente en los mercados internacionales y no son autóctonos de un país determinado.

Un inventario de plantas medicinales de ámbito nacional o regional puede facilitar la identificación de las plantas medicinales utilizadas por las comunidades (incluidas las especies en peligro de extinción), describir su distribución y evaluar su abundancia.

Es muy necesaria la realización de investigaciones destinadas a mejorar los conocimientos agronómicos relativos al cultivo de plantas medicinales, a fomentar el intercambio de información sobre la producción agrícola y a estudiar los efectos sociales y medioambientales del cultivo y la recolección de plantas medicinales.

Deben elaborarse fichas de información y monografías sobre plantas medicinales que tengan en cuenta la situación particular de cada región o país. Estos documentos informativos pueden ser instrumentos útiles para el progreso técnico. Deben elaborarse materiales educativos y formativos, tanto generales como específicos, dirigidos a los agricultores y recolectores locales de plantas medicinales.

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